Situado entre el azul de la Costa Blanca y la imponente montaña alicantina, Polop de la Marina es un pueblo en el que el encanto de la tradición, la vida sencilla y el disfrute de la naturaleza reinan cada día. Aquí tienes algunas recomendaciones sobre qué ver en Polop de la Marina, una joya conocida por unos pocos.

Casco antiguo de Polop

El casco antiguo de Polop de la Marina ofrece un auténtico viaje a la época medieval gracias a sus calles laberínticas, callejones empedrados y fachadas coloridas. Tampoco faltan los balcones con macetas floreadas, que le dan un toque de alegría en cualquier momento del año.

Nos encanta la Plaza de los Chorros, una típica plaza tradicional de arquitectura mediterránea, con una impresionante fuente de 221 caños que homenajea a la importancia del agua en esta región. De hecho, fueron estos recursos hídricos los que permitieron que se desarrollara la ciudad de Benidorm.

Tampoco te pierdas la Casa Museo Gabriel Miró, en la antigua Casa del Xorro de finales del siglo XIX. El famoso escritor estaba totalmente enamorado de Polop, donde alquiló una villa para pasar los veranos junto con su familia y su hija enferma Clemencia.

La Iglesia Parroquial de San Pedro Apóstol y la Plaza de la Purísima, entre otras construcciones y rincones, completan una estampa preciosa en plena montaña alicantina.

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Castillo de Polop

Polop, como tantos otros pueblos, creció alrededor de un cerro en el que se situaba su castillo, que vigilaba los alrededores. Gracias a los trabajos de recuperación de los restos esta construcción musulmana, que data del siglo XII, la zona ha ganado valor y ahora es una visita obligada. Puedes ver vestigios de las murallas, de las torres de defensa, y disfrutar de unas vistas de la zona impresionantes. Además, en el castillo también está el museo de la historia de Polop.

En lo más alto del cerro está el cementerio viejo de Polop, que se ha convertido en cementerio literario dedicado al mencionado Gabriel Miró, que tanto escribió sobre este rincón mediterráneo.

Mientras subes al cerro, no dudes en ir parando para admirar el paisaje e imaginar las numerosas batallas y acontecimientos históricos del que fue testigo. Una vez arriba, pasa un rato agradable en la terraza del bar El Castell, con un mirador 360º desde el que, en los días más despejados, se puede ver incluso Altea y el mar Mediterráneo.

Senderismo en Polop

Pero Polop de la Marina es mucho más que su pueblo y sus adoquines. El rico entorno natural de la localidad permite realizar rutas de senderismo con las que disfrutar al máximo de la fauna y la flora mediterránea. Eso sí: hazlas en un día fresco, evitando siempre los momentos más calurosos. Algunos de nuestros rincones naturales favoritos cerca de Polop son:

  • Monte Ponoig. Sobre Polop se eleva el monte Ponoig, al que se puede llegar a través de una ruta de senderismo no apta para principiantes, pero que merece la pena. Senderos empinados, bosques de pinos y unas paredes verticales imponentes que los enamorados de la montaña no olvidarán nunca. Aquí puedes consultar un recorrido.
  • Ruta de los Acantilados de Bolulla. Esta zona del río Bolulla es de una naturaleza exhuberante. Aquí, el río Bolulla fluye antes de desembocar en el río Algar, lo que lo hace especialmente atractivo para los amantes del barranquismo. Saltos, pozas, rápeles… ¡Impresionante!
  • Ruta del Barranco de la Encantada. Este desfiladero de paredes rocosas nos hace sentirnos muy pequeños. Se trata de un sendero muy tranquilo en el que pararnos para escuchar el rumor del agua de las cascadas y refrescarnos en ellas. Es un recorrido de unos 12 kilómetros y en primavera, con el deshielo, es cuando más se disfruta. Sobre todo en el Gorg del Salt, la poza más grande de la zona.
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Alrededores de Polop

El maravilloso entorno en el que se ubica Polop le da aún más valor. Visita pueblos vecinos que reflejan lo mejor de la tradición alicantina y desconecta de todo.

  • Callosa d’en Sarrià. A unos 10 minutos en coche de Polop está Callosa d’en Sarrià, que nos gusta sobre todo por su famosa cascada, Les Fonts de l’Algar. La belleza de este salto de agua es innegable, y darse un refrescante baño en verano es un planazo.
  • Altea. Altea es, indiscutiblemente, una de las localidades más hermosas del Mediterráneo español. Sus fachadas blancas, que se alzan imponentes sobre la silueta del mar, sus escaleras y puertas azules y la cúpula de su iglesia bastan para enamorarse. Además, tiene playas para todos los gustos.
  • Calas Costa Blanca. Para quienes no perdonan un baño, las aguas cristalinas de las calas de la Costa Blanca son visita obligada. No tienen nada que envidiar a las postales paradisíacas del Caribe. Aquí puedes ver nuestro top 10 de calas en la Costa Blanca.
  • Guadalest. Considerado uno de los pueblos más bonitos de España, Guadalest también es una visita imprescindible entre las montañas alicantinas. Situado en lo alto de una colina, como muchos de los pueblos de la zona, tiene vistas panorámicas impresionantes del embalse y la sierra circundante. Explora su casco antiguo, visita el castillo y descubre sus museos. ¿Alguien da más?

Qué comer en Polop

Por último, no puedes estar en Polop y perderte su deliciosa cocina, con las materias primas más frescas de la Dieta Mediterránea y las recetas más tradicionales, que se nutren de ingredientes del mar, el campo y la huerta, y que siempre son una apuesta segura. Los platos típicos son las pilotes de dacsa -una especie de albóndigas de harina de maíz que se comen con judías, carne y verduras-, l’olleta de blat -un guiso hecho con trigo- y, por supuesto, el arroz alicantino. El restaurante Ca L’Àngels es uno de los más valorados de la zona.

Ahora que conoces todo lo que ofrece y todo lo que ver en Polop, te toca descubrirlo por ti mismo. ¿Te animas?

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