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En el litoral de la Costa Blanca, entre Denia y Jávea, se encuentra la mítica Cova Tallada. Una enorme cueva excavada a los pies del cabo de San Antonio, que durante cientos de años sirvió como cantera para la construcción de edificios históricos como el Castillo de Denia. Hoy en día, forma parte del Parque Natural del Cabo de San Antonio y ofrece una experiencia realmente increíble para los espíritus aventureros que se atreven a entrar en la caverna.

La cueva, en parte natural y en parte hecha por el hombre, se excavó primeramente durante la época musulmana y contiene evidencias de actividad que se remontan al siglo XII. Cuando ya se había dejado de utilizar como cantera, se rumorea que sirvió como escondite secreto y depósito de provisiones para los submarinos alemanes durante la Segunda Guerra Mundial.

A la cueva se llega desde Jávea por la ruta que pasa por el faro del cabo o, desde Denia, gracias a un camino que bordea el Mediterráneo sobre un pequeño acantilado. 

La cueva tiene unos 75 metros de ancho y unos 15 metros de altura, con cinco grandes «puertas» a través de las cuales pueden entrar el mar y la luz. El espacio es lo suficientemente amplio para permitir la entrada de canoas, ofreciendo así otra forma muy interesante de disfrutar la experiencia. La zona exterior de la cueva es apta para el baño gracias a un saliente rocoso que actúa como rompeolas, por lo que el mar del entorno se encuentra normalmente en calma y resulta ideal para disfrutar del snorkel.

En el interior de la cueva, existen varios pasadizos grandes en los que, debido a su oscuridad, se necesita una linterna para explorarlos. Entre los detalles interesantes que pueden verse en el interior se encuentran las marcas dejadas por los canteros durante siglos y, en la entrada de una de las enormes ‘salas’, una inscripción en la roca que indica que el rey Felipe II estuvo allí en 1599.

Cabe destacar que, debido a la gran popularidad de la Cova Tallada, especialmente en verano, el número de visitantes a los que se permite la entrada se restringe en un momento dado para minimizar el impacto ecológico en el emplazamiento. El número se limita a 482 visitantes al día, no pudiendo permanecer en la cueva más de 71 personas a la vez. También es necesario realizar una reserva, asignando un día y hora determinados para visitar la cueva. 

Quienes deseen explorar la cueva deberán llevar agua y comida, así como ropa y calzado apropiados, una linterna y una cámara con gran capacidad de memoria: puede ser necesaria para captar las vistas y la maravillosa flora local durante el camino.

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