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¡Seguimos con nuestras #VitaminsForTheGoodLife! Vale, estamos en febrero, sí. Quizá no sea el mes más soleado del año, pero… ¡en la costa española vemos la luz del sol cada día!

En esta parte del mundo, el sol nos da la energía para afrontar los días, para vivir la buena vida. Todo es mejor cuando brilla, y por eso queremos dedicarle el mes de febrero. Aquí va nuestro homenaje particular al astro rey:

El sol en España

España y la luz del sol son indivisibles. La luminosidad de nuestros cielos nos ha moldeado, sobre todo en la zona mediterránea, un carácter activo, enérgico, con ganas de vivir. El sol nos define y nos debemos a él por alimentar la agricultura y el turismo, dos de los sectores económicos principales del Mediterráneo.  🥦🏖

Si tenemos varios días nublados, nos notarás tristes, desanimados. No es de extrañar: estamos aconstumbradísimos a vivir con él. ¡En España tenemos alrededor de 3.000 horas de sol al año! También en otoño e invierno. Somos unos privilegiados. 

Según el Instituto Geográfico Nacional, los valores más altos de insolación (donde más luz del sol hay, para entendernos) se dan en las ciudades de Badajoz, Sevilla, Almería y Alicante, ¡que superan las 2.800 horas de sol al año! Créenos. Así, se vive mejor.

El paseo de Alicante bajo la luz del sol. Attila Surányi ©

Culturas que adoraban al Sol

La adoración al Sol no solo como astro, sino como dios, ha sido común en numerosas culturas antiguas. Ahora, seguimos adorándolo, pero de otra manera (un tanto menos religiosa y con algo más de protección UVA). 😉

Así le rendían devoción al Sol algunos de nuestros antepasados:

  • Para los mayas, Ahau Kin, el dios del Sol, era el espíritu universal de la vida, que sanaba enfermedades y protegía de la oscuridad. Como le temían por su poder para generar sequías y fenómenos devastadores, le rendían culto mediante sacrificios, quema de incienso, rezos y oraciones. (¡Nosotros no llegamos a tanto!).
  • Los incas lo llamaban Inti, y era su dios más importante, el creador de todo, del universo, la tierra, el cielo… pero, sobre todo, era el dios que fertilizaba sus tierras y les daba alimento. En su honor levantaron templos que siguen siendo reconocidos, como el de Cuzco. Al emperador de los incas se le consideraba hijo de Inti. La Luna, llamada Quilla, era la diosa de la mujer y la esposa de Inti. 🌗
  • ¿Quién no ha oído hablar de Ra? El rey Sol para los egipcios era el creador del mundo, el origen de la vida, el dios entre los dioses. Había incluso una ciudad dedicada a su adoración, Heliópolis (Ciudad del Sol). Los egipcios decían que, para moverse por el cielo, Ra viajaba en dos barcas, Mandjet por el día y Mensenktet por la noche.
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Festival del Sol en Cuzco, Perú. Renny Gamarra ©
  • En la mitología azteca, el dios del Sol se llamaba Tonatiuh, también creador del mundo. Al representarlo, lo hacían con forma humana y vestido con muchos ornamentos, como un penacho de plumas de águila, la cara pintada, piercings en la nariz…  ¡no le faltaba de nada!
  • Para los griegos, Helio era el dios del Sol visible, de la luz. Helio viajaba por el cielo en un carro tirado por cuatro caballos y, de noche, descansaba. Se le rendía culto en la isla de Rodas, donde estaba el coloso de Rodas, la famosa estatua del dios griego. Una de las Siete maravillas del mundo antiguo, destruida en el año 226 a. C. por un terremoto. 🤦‍♀️
  • En la mitología hindú, el dios del Sol es Surya, un hombre de color rojo, con tres ojos y cuatro brazos, y gracias a su energía existe toda la vida. Igual que Helio, iba montado en una carroza, esta vez tirada por siete yeguas. Surya alumbra, da vida y alimenta.
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Isla de Rodas, Grecia. Serhat Beyazkaya ©

La luz del Sol en el arte

¿Qué sería de la pintura sin esas obras maravillosas con la luz del sol como protagonista? Su reflejo en el agua, en los cuerpos, amaneceres y atardeceres, o simplemente un cielo azul reluciente. El deseo de dominar la luz del sol en el arte pictórico dio lugar, incluso, a corrientes como el luminismo

Por supuesto, tenemos que nombrar a Joaquín Sorolla, todo un símbolo de la cultura valenciana y española. Sus paisajes costeros y campestres con el sol mediterráneo brillando en el cielo son inolvidables. A nosotros nos encanta su obra Cosiendo la vela, de 1896. ¡Esos colores! 😍

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Sin olvidarnos de Monet, que captaba la luz como pocos. Le gustaba tanto, que pintaba el mismo paisaje a distintas horas del día para reflejar los cambios de luz en todos sus matices, como hizo en sus famosos Nenúfares

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En la literatura también hay ejemplos maravillosos de la fascinación que el Sol y su luz ha causado en autores de todas las épocas. Este extracto del poema Sol del trópico, de Gabriela Mistral, habla precisamente de ese sol maya que tan alabado ha sido.

«Sol de los Incas, sol de los Mayas,
maduro sol americano,
sol en que mayas y quichés
reconocieron y adoraron,
y en el que viejos aimaraes
como el ámbar fueron quemados.
Faisán rojo cuando levantas
y cuando medias, faisán blanco,
sol pintador y tatuador
de casta de hombre y de leopardo.»

Aquí te dejamos un vídeo de la Fundación Juan March puedes ver una charla del artista plástico, arquitecto y escritor Álvaro Galmés Cerezo haciendo un recorrido a través de las horas del día, de la mano del arte y la literatura.

Lamentablemente, no podemos mirar a nuestro protagonista de frente y agradecerle todo lo que ha hecho por nosotros. Pero no pasa nada, porque hay fotógrafos maravillosos que han conseguido captar imágenes increíbles de la superficie solar. Las tienes en este artículo de National Geographic

Y, ¿cómo no? Acabamos con nuestra playlist con canciones que nacen del amor al Sol y su luz. Para que, incluso en días nublados, puedas sentir su calor. ☀☀☀

Aunque el mejor remedio para eso es venirte a vivir a la costa mediterránea. 😊